viernes, 23 de septiembre de 2016

MICROFASCISMOS, VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS

Microfascismos, víctimas y victimarios

Perseguidos, hostigados, intimados; patoteados telefónicamente o por escrito, con términos rimbombantes y amedrentadores: no sabíamos que éramos tan molestos! 
Lo curioso es que también criticamos a la administración anterior (y también tuvimos un par de situaciones desagradables, por llamarlo de alguna manera). Todo poder sueña con la obsecuencia debida, las cabezas gachas, los pensamientos triviales, la cultura vacía o seudo intelectual, el pasatismo estupidizante. El que piensa, y sobre todo, el que dice lo que piensa desde algún medio de comunicación, resulta un escollo y un peligro. Un hueso duro de roer y digerir. Un malestar orgánico que resiente y desacomoda el cuerpo del represor. Adoctrinar en la obediencia y el miedo es el objetivo y la pedagogía. La naturalización transversal, lenta y progresiva, de la pérdida del derecho a hablar, pensar y disentir es la estrategia que funda esos "microfascismos" donde todo el mundo, o sea nadie, resulta cómplice y responsable. Este es el verdadero triunfo de las nuevas derechas del siglo XXI: que la víctima termine siendo también la victimaria.

jueves, 22 de septiembre de 2016

PERSECUCIÓN Y HOSTIGAMIENTO

PERSECUCIÓN y HOSTIGAMIENTO


Desde principios de año la Editorial viene soportando atropellos y abusos de autoridad por parte de poderes que, sospechamos, no están demasiado contentos con nuestra tarea crítica. Ya estamos a punto de perder la paciencia. Y al margen de que el tema está en manos de nuestros abogados, no descartamos que de continuar esta persecución ideológica, la haremos pública. Estamos en nuestro derecho. Por eso, porque este año vino, de entrada, policial y fascista, que sigamos publicando, produciendo y, sobre todo, pensando, es siempre una señal de buena salud. De fortaleza. De un rotundo "no" a los cosechadores del miedo y de la prepotencia patotera.

sábado, 17 de septiembre de 2016

OBSESIONES. NOTAS SOBRE ARTE Y LITERATURA


Obsesiones es un libro íntimo y a la vez un trabajo ensayístico, por momentos meticuloso, sobre temas, autores y pensamientos que conforman tanto las afinidades electivas de la autora como las de sus objetos de estudio. Constituye más que una biografía intelectual, un modo de lectura que tiene como eje la obsesión ajena que actúa y deja huellas sobre la propia escritura. La modernidad de Baudelaire y la refundación lírica de París; el pensamiento fragmentario de Deleuze; Berlín, la infancia y el horror en Döblin; Kafka y la construcción literaria de Praga; el pensamiento marginal y antiacadémico de Ezequiel Martínez Estrada; el derrumbe de Fitzgerald en la Nueva York de la década del 20; las tensiones entre locura, civilización y lenguaje en Artaud; el erotismo en Bataille, Bernini y Schiele; el amor, la locura, el paisaje y la expiación en Emily Brontë; las vanguardias estéticas; la arquitectura visionaria de Salamone y los pueblos de la pampa; los viajes, las pasiones, las utopías, la ciudad, son algunas de estas obsesiones. Fiel a su estilo de reunir lo que suele quedar atrapado en estudios especializados y disciplinas cerradas, Zenda Liendivit va tras ellas, a la manera de Cioran, en un ejercicio de admiración. Y para leer, desde esa escritura obsesionada, la actualidad.

Texto de contratapa del libro "Obsesiones. Notas sobre arte y literatura", de Zenda Liendivit, editado por Contratiempo Ediciones en septiembre de 2016

jueves, 15 de septiembre de 2016

NOVEDADES EDITORIALES: OBSESIONES. NOTAS SOBRE ARTE Y LITERATURA


PROLOGO

¿Por qué escribimos cuando podríamos no hacerlo? ¿Qué nos mueve hacia ese mundo de signos, palabras, frases, puntuaciones y espacios en blanco; a lidiar con ideas, significados y sintaxis? Y sobre todo, con esa angustiosa búsqueda, consciente o no, de la voz propia. De esa gramática que nos torne inconfundibles aunque, como diría Jünger, hablemos de protozoarios. Una escritura que sea ella misma y a la vez, multiplicidad, vecindad y lejanía. Que elabore estrategias que son también formas de la lengua que se tensa, se enrosca y oculta; o se va desenrollando para develar lo inaccesible a todo lenguaje. Trabajo de alfarero, de arqueólogo, de demolición. En fin, ¿por qué nos constituimos, a veces con perseverancia implacable, en autores cuando podríamos guardar silencio? Y aún más abismal, ¿qué garantía tenemos de que el silencio no resulte, al fin y al cabo, mucho más elocuente e ingresivo que todos esos signos, espacios, palabras, sintaxis, oraciones y conjugaciones, figuras que se atropellan en el papel, que exigen materialidad, que aspiran a la posteridad? Ninguna.
Precaria certeza, sin embargo: la obsesión fue la artífice del presente libro —que habla de la experiencia estética, del arte y la literatura. Obsesión de los otros y obsesión propia. Y cómo unas fueron actuando sobre la otra, fueron abriendo en la escritura espacios de vecindad, dejando huellas, creando, como toda pasión, sus propias reglas de lectura, sus itinerarios de pensamiento, sus infinitos desvaríos, registros y repeticiones. Y, claro está, también sus silencios.
Deleuze afirma que el fragmento es constitutivo del ser americano, contra el pensamiento europeo, que siempre anda buscando totalidades cerradas. Hay una lógica detrás de esta articulación del discurso: somos seres de encrucijadas, de mixturas. Incluso impunes, a la manera en que lee Borges la tradición occidental. Encima, malos traductores, nos faltó crianza, aquel suelo natal. Somos seres a la deriva, aunque nos empeñemos en construir (o inventar) historias y abolengos. Este libro pretende iluminar esos fragmentos; seguirlos, que nos sigan. O descartarlos. Esta instancia-confín de la escritura constituye territorio de disputas. Y a la vez, albergue y acantilado. Hay dificultad para renunciar a él pero también, incomodidad en la permanencia. Amor y ferocidad. También despedida. La pasión amorosa comparte con la escritura la búsqueda del instante que se sabe perdido de antemano. Pero ambas insisten.
Obsesiones es un pretexto, en casi todas sus acepciones. Está por delante, recubre, reitera lo ya dicho, lo fijado, precede. Excusa lo que todavía no puedo decir. O escribir. Es un pretexto para no escribir lo otro. El libro se gestó en cuaderno negro, con bolígrafo roller, resaltadores y fibras. A ratos, un laberinto adverso a cualquier tecnología digital; a ratos, un merodeo alrededor de lo mismo, de años de lo mismo, con obsesión de enamorada. Empedrados y deslizamientos tortuosos también. Ninguna línea recta.
Espero que el lector acompañe esta travesía.
 Zenda Liendivit
Agosto 2016

miércoles, 14 de septiembre de 2016

MALEVICH, ENTRE EL TÁMESIS Y EL RIACHUELO

MALEVICH

Tuvimos la suerte de verlo en la Tate Modern, frente alTámesis. Ahora será a orillas del Riachuelo.




Fotos: Zenda Liendivit (Londres, 2014)

lunes, 12 de septiembre de 2016

¡BASTA DE APRIETES A CONTRATIEMPO EDICIONES!

¡Basta de aprietes!

Contratiempo Ediciones se fundó en el año 2006. La primera producción fue el Número 1 de Revista Contratiempo, "Las ciudades del deseo". A partir de allí, constituyó un espacio independiente donde publicar y distribuir nuestros trabajos más allá del ámbito virtual (la revista digital se fundó en 2000). Un espacio independiente, con espíritu crítico, llevado adelante con esfuerzo y con muchas dificultades precisamente por su no alineamiento ni con el proteccionismo de los grandes medios de comunicación ni con los favores de las academias. Así fueron naciendo los libros y otras publicaciones: tres números más de Contratiempo y 4 números de Morticia, el periódico de actualidad y cultura fundado en 2008. Todo distribuido en librerías, instituciones y bibliotecas de la Argentina y del exterior. Ya lo dijimos pero lo reiteramos: Contratiempo Ediciones no participa, ni participará, de los intereses espurios ni de las contiendas de poder que nada tienen que ver con su accionar en el ámbito del pensamiento y de la cultura. Un libro no es un mercancía: es un proceso, una interacción, a veces, un choque de voluntades. Cualquier editor lo sabe. Ni los aprietes, ni las amenazas van a desviarnos del rumbo trazado. 

http://www.revistacontratiempo.com.ar/contratiempo_ediciones.htm

domingo, 11 de septiembre de 2016

CINE / NO RESPIRES

No respiren

A primera vista se podría pensar que es otra chica rubia que corre desesperada a través de interminables pasillos de una mansión horrorosa. Es cierto, pero sería un reduccionismo. El horror opera de manera misteriosa. Y es, como en este caso, productor y creativo. Y aunque el reino del film es la oscuridad, la película esclarece (como quizás pocas veces en esta última época del género) con una luminosidad enceguecedora, valga la metáfora oportuna, hasta qué punto el espacio pone a prueba la condición humana. Y esta prueba la debe atravesar el propio cuerpo, con un aliento que a cada paso puede ser el último. Sin peligro de spoiler, no casualmente la acción transcurre en la devastada Detroit, uno de los personajes principales es ciego y el objetivo es, casi una obviedad, la soleada California.

domingo, 21 de agosto de 2016

CONTRATIEMPO EDICIONES: FIJANDO POSICIONES

Contratiempo Ediciones: fijando posiciones


Nuestra editorial es anómala: no cuenta con el respaldo (a veces encubierto) de grandes medios de comunicación o academias; ni tampoco con subsidio alguno. No es seudoindependiente: es independiente. Surgió en 2006 porque necesitábamos un espacio propio para publicar nuestros trabajos. Luego se expandió. Editó también los cuatro números impresos de Contratiempo, donde colaboraron autores de todas partes del mundo, y los cuatro de la efímera Morticia, aquel periódico de actualidad y cultura que surgió al calor de las peleas del gobierno de entonces con el mal llamado "campo". Todo fue, y es, a pulmón, a veces a las corridas, con las urgencias editoriales propias pero también con las de los otros: los autores no son (somos) los mejores clientes en cuanto a paciencia. Se quiere el libro ya. Como ahora, que está por salir "Obsesiones. Notas sobre arte y literatura", de Zenda Liendivit y que ya nos gustaría verlo en librerías y bibliotecas. La donación es parte de nuestra política, una forma de enfrentar al tiempo y al olvido. 
Contratiempo Ediciones es un espacio que defendemos y defenderemos aún en los momentos más adversos. Que no suelen estar relacionados a la producción intelectual propiamente dicha, ni a la difícil distribución, sino a contiendas de poder con las que nada tenemos que ver. Pero, se sabe, ser críticos siempre será un problema. Por lo demás, hacemos nuestro trabajo: la mayoría de las veces, muy bien.

Al sitio de la Editorial:
http://www.revistacontratiempo.com.ar/contratiempo_ediciones.htm

domingo, 14 de agosto de 2016

ZONA DE PASO EN VIDEO

Cine y Literatura

Hermoso video, adaptación de un par de fragmentos de la novela "Zona de paso", de Zenda Liendivit, realizado por Agencia Sinestesia.
Escenas:El plan criminal / La traición
https://www.youtube.com/watch?v=CTLt1BzeJmg


ÁMSTERDAM Y SPINOZA

Ámsterdam y Spinoza

Casi como un trillado lugar común, Ámsterdam era Van Gogh y Rembrandt, pero también las utopías habitacionales, las vanguardias estéticas, los delirios de la arquitectura contemporánea y el misterio de esa ciudad surcada por canales, como una Venecia pero libertina. Y de golpe, aparece (porque era domingo, temprano, sin dirección fija) el gigante Spinoza. "El fin del Estado es la libertad", reza al pié de la escultura, horrenda, como casi todas las obras que persiguen el homenaje

(Foto 2014)

jueves, 16 de junio de 2016

MODERNIDAD EN BUENOS AIRES | JORNADAS PENSAMIENTO Y CIUDAD

JORNADAS PENSAMIENTO Y CIUDAD AGOSTO 2016
MODERNIDAD EN BUENOS AIRES

Una mirada sobre las transformaciones de Buenos Aires en el auge del Periodo Liberal y el nacimiento de la Ciudad Moderna (1880-1930). Recorrido crítico y visual por las obras más significativas


Consultas e Informes:


LAS FICCIONES DE BORGES | JORNADAS LITERATURA Y PENSAMIENTO:

JORNADAS LITERATURA Y PENSAMIENTO AGOSTO 2016
LAS FICCIONES DE BORGES
Un acercamiento al universo de Borges a través de tres momentos, que constituyen también tres poéticas, de su obra

CONSULTAS E INFORMES: 

lunes, 6 de junio de 2016

ARTE, CULTURA, COMUNIDAD


Nos estamos yendo de Nueva York. Lo cual siempre es un poco difícil. Ciudad de contrastes irreverentes, fastuosa y degradada a la vez, que fascina y repele con la misma intensidad. Nos quedan las charlas, los encuentros, la errancia, algunas reflexiones sobre los modos de la cultura en las grandes metrópolis. No siempre alentadoras. Este viaje reforzó la necesidad de una construcción alternativa: urge pensar fuera de monopolios, academias e instituciones, de estructuras que necesitan de la circulación del capital como fin último (aunque con ello, a veces, dieran formas bellísimas). Aquí, en el centro del mundo, pero también en Buenos Aires. Pensar una cultura y un arte “descarrillados”, que originen comunidad de sensibilidades afines. Es la búsqueda y el objetivo: pensar la ciudad es pensar hoy las formas de vivir, las atmósferas a construir y las geografías a demoler. Nos vamos de la bellísima e intensa Nueva York, ciudad que facilita la masificación y la diferencia. Nos quedan también algunas instantáneas dando vueltas en la cabeza. Y el deseo, claro, de pronto retorno.


 


 



 


sábado, 4 de junio de 2016

UTOPÍAS PERDIDAS

Utopías perdidas

Desesperados deseos de singularidad y sin embargo, ¡cuánta masificación! Heterogeneidades en pugna que buscan su lugar: en Nueva York se tornan aún más visibles estos afanes por la diferencia perdida entre multitudes. El español a ratos parece la lengua original. Pero, ¿qué español? El habla de México tiene poco que ver con el de otros países aledaños. Se nota una menor población árabe y una suerte de latinoamericanización de la atmósfera. Seguramente para horror de Trump, que tiene torres por todos lados y de tanto en tanto, los móviles de sus canales televisivos andan dando vueltas anticipando lo que se vendrá en noviembre. Clinton y él dominan la escena periodística, con artillería pesada incluida. “Trump podría poner en peligro el Estado de Derecho, dicen estudiosos de EE.UU", titula hoy el New York Times. Hay inquietud y se nota: algo de esos gestos civilizatorios, que se defienden a ultranza y constituyen señal de identidad y diferencia, corre peligro en manos de tanto grito desaforado. Los guetos abundan en esta convulsionada Nueva York; en Brooklyn conocimos el barrio de Williamsburg, un intento por fundar comunidad y reinsertar el arte a la vida cotidiana. Dicen, sin embargo, que el capitalismo está haciendo de las suyas, de nuevo, al elevar los precios de alquileres, fundar turismo de lujo y espantar a los artistas hacia otros territorios. Al parecer, no son épocas para utopías. Ni siquiera en el primer mundo.
 

 

 


(Fotos: Zenda Liendivit / Mayo 2016)

miércoles, 1 de junio de 2016

LA ETERNA MODERNIDAD

La eterna modernidad

La edición de "El Crack-up" que estoy leyendo tiene en la portada, en primer plano, un hombre sentado en un banco de madera, con la cabeza gacha; al fondo y en el centro de la perspectiva, casi como si lo abrazara, se levanta el Puente de Brooklyn. Ambos, hombre y estructura, conforman un conjunto cuyas fuerzas actúan, sin embargo, en sentido contrario. Hubo un derrumbe financiero; hubo cuerpos lanzados al vacío de la desesperación desde prósperos rascacielos de vidrio; hubo una imagen, sin embargo, de una resistencia. O, mejor dicho, de una persistencia. Su utilización hasta el hartazgo por Hollywood va mucho más allá de su extraordinaria belleza (magnética, por cierto): el espíritu gótico, fundado en elementos pétreos, habla de una eternidad que se contrapone, de nuevo, con el carácter intrínsecamente efímero de toda modernidad. Pero como en aquella portada del "El Crack-up", también la abraza.
(Foto Zenda Liendivit / Mayo 2016)

lunes, 30 de mayo de 2016

NUEVA YORK - BUENOS AIRES

Nueva York – Buenos Aires

Calor agobiante a ratos en esta Nueva York invadida de turistas; los locales se marcharon, anticipando el veraneo y aprovechando el fin de semana largo: el lunes se conmemora el día de los caídos en guerra. Tiempo de museos: Moholy-Nagy en el bellísimo Guggenheim; una colección de la década del 60 en el MoMA y otra de “humanos interesantes” en el fronterizo Whitney. Siempre me admira lo implacable que pueden ser ciertos museos neoyorkinos. Una sostenida corriente de criticidad que suponemos trasciende el momento del encuentro con la obra (el tiempo de exposición) y se extiende a otros ámbitos. “Aquí hay círculos y grupos por fuera de las estructuras”, nos comentan. No caben dudas de que en NY estamos frente a un capitalismo activo, que genera efectos. Y esto no se refiere exclusivamente a la circulación de mercancías (cuya proliferación a ratos parece sepultar al mismo comprador); ni a la ciudad misma y su trabajadísimo espacio urbano, sino a las formas del mecanismo. O, mejor dicho, al concepto mismo de mecanismo y sus principales derivados, la especialización y la eficacia. El especialista que se ocupa del fragmento y se aleja de una descreída totalidad. Estas reflexiones surgen no solo al vivir la ciudad, (Nueva York no es Estados Unidos, según sus habitantes), sino los modos de la cultura. Los de ellos y los de nosotros. Una cultura altamente fragmentada, con sus propias reglas de investigación, selección y descarte, que a la vez se refleja en los otros ámbitos cotidianos. Vivimos sumergidos en discursos de especialistas “calificados”, críticos expertos de la actualidad, como si esas parcelas constituyeran la totalidad de la vida. ¿No será, entonces, que estamos reproduciendo este sistema (que repudiamos en voz alta y admiramos en voz baja), con el mismo mecanismo que lo vuelve tan eficaz y sobre todo, que desmantela sistemáticamente las otras posibilidades vitales? Esas que quedan fuera por “anomia” (término tan caro para los adoradores de tradiciones y estructuras), por esa peligrosa falta de forma que podría develar que, al fin y al cabo, las distancias son mucho más breves de lo que parecen.
(Foto: Exposición en el Museo Whitney / Zenda Liendivit, mayo 2016)


sábado, 28 de mayo de 2016

ESCRITURA Y CAPITALISMO

Escritura y Capitalismo

“Generar eventos, congresos, traer gente: el interés académico por lo Latinoamericano es una burbuja, en la calle es otra cosa”, nos dice un productor cultural independiente, de esos que abundan en Nueva York. “La literatura de habla hispana le interesa a un sector ínfimo. Aquí, ser escritor es una profesión, y en un libro interviene una serie de procesos impensable en Latinoamérica. Allá es casi una virtud no vender demasiado; y la escritura no es percibida como un trabajo”, agrega. Estamos en el Greenwich Village, la primavera se ha vuelto definitivamente calurosa y pesada. La combato con limonadas heladas y charlas, con estos encuentros donde, a veces, lo más interesante es lo no dicho, lo que queda agazapado por carecer de una forma pre establecida pero que sin embargo, presiona, fuerza,desconcierta tanto las prósperas góndolas de las librerías neoyorquinas como los programas académicos. Acuciante como este calor que nos está evaporando de a poco, un espacio vacío por donde discurriría una cultura liberadora dentro de un capitalismo a veces sofisticado, a veces demasiado precario. Pero capitalismo al fin.


Fotos: Cartier-Bresson / Mayo Francés (MoMA)

LA LENGUA DEPORTADA

La lengua deportada


"Por el momento, sigue siendo la segunda lengua", nos dicen en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Nueva York, en el corazón del Greenwich Village. "Se puede atravesar la ciudad sin hablar inglés", agregan desde el Instituto Cervantes. Latinoamérica se ha vuelto obsesión. Lejos, lejísimos quedaron aquellos tiempos en los que el norte nada sabía del sur. Ahora, el otrora bárbaro está en casa y es objeto masivo de estudio. De todo tipo de eventos, jornadas, congresos, publicaciones, intercambios y nuevos rituales. De contaminaciones que jaquean el viejo orden conocido: Trump promete deportar a 11 millones de personas, dice el Times, que ya tiene su versión en español. Pero, eventualmente, ¿se puede deportar una lengua que ya se perfila omnipresente, que no solo se escucha en los trabajos poco calificados sino que ya ingresó a los centros del pensamiento? Y en todo caso, ¿qué lengua es ésta que circula por calles, aulas, bares y metros? No hay forma singular que resista ni posibles propietarios; sí, en cambio, ese latente (y siempre inútil) peligro de normalización. “Nuestra biblioteca lleva el nombre de Jorge Luis Borges”, nos dicen en el Cervantes. “Ahora estamos mirando a Cuba”, agregan en el Instituto de la NYU. El tiempo corre veloz; la primavera oscila entre el frío y el calor, con aguaceros repentinos y soles negros que emergen de golpe y confieren a la ciudad una atmósfera extraña.

Foto: "Muchedumbres" / Exposición fotográfica Instituto Cervantes de Nueva York

domingo, 15 de mayo de 2016

PASAJES

Pasajes

Comprender a través de un objeto, a veces minúsculo, la mecánica de una época: ese fue el proyecto inicial de Benjamin con los pasajes y la Modernidad. Que luego se amplió a París como capital del siglo XIX. Que es lo mismo que decir, capital de una ruptura y de una reorganización. De una nueva correlación de fuerzas que, por esa misma dinámica, se desplazaba a mayor velocidad que el tiempo de la propia escritura. Así como se vio obligado a cambiar el título de su libro "Pasajes", porque estos ya entraban en decadencia rápidamente, pronto también ese "palco en el cual se pondría en escena el drama de la modernidad", como dice Renato Ortíz, se desplazaría hacia otras geografías. Vendría Berlín, tal vez: allí el intento de Alfred Döblin y la Alexanderplatz como elemento urbanístico y a la vez, alegórico, de refundar el nuevo siglo que se inicia finalizada la Primera Guerra y que culminaría con la otra. Y luego, claro está, Nueva York, los rascacielos y Frampton que la declara capital del nuevo siglo XX. 
(Hace algunos años visité el Pasaje de los Panoramas en París: ¡qué desilusión! Me recordó a esas galerías venidas a menos de la década del 80 en Buenos Aires. Pero tal vez comprendí como nunca aquel desfasaje entre realidad y trabajo intelectual. Esa ilusa tarea del lenguaje)

miércoles, 20 de abril de 2016

LAS 4 CONTRATIEMPOS EN PACK

Revista Contratiempo (Ediciones impresas)
La distribución de las editoriales independientes siempre fue un tema difícil. Ahora ampliamos las formas de acceso a nuestros libros, revistas y periódicos. A todos los interesados en la colección impresa de Revista Contratiempo (4 números), aquí un link donde adquirirla:

http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-616491185-revista-contratiempo-pack-x4-de-zenda-liendivit-_JM


martes, 12 de abril de 2016

CINE / LONDRES BAJO FUEGO

No bombardeen Occidente

Preciosa Londres. No nos impacta tanto su destrucción, bien hollywodense, sino esas tomas aéreas, ese ojo que la sigue y la persigue, la escudriña, como quien estudia su objetivo antes del zarpazo. Londres radiante, ciudad mundial, capas sucesivas de la historia que se superponen, exigen protagonismo como baluarte de una civilización que se sabe, lo intuye, condenada (imposible esto en Nueva York: le faltarían esos estratos que, al fin y al cabo, dan sentido al endeble film).

lunes, 28 de marzo de 2016

CINE / EL JUICIO DE NUREMBERG: YO ACUSO

"El juicio de Nüremberg": Yo acuso







Actuaciones descollantes; guión incómodo; escenas brutales; algunos lugares comunes (los norteamericanos buenos y los otros; los alemanes malos y algún arrepentimiento trágico). ¿Hasta dónde llegan las responsabilidades? Desde dónde hablamos y desde dónde juzgamos. El defensor de los nazis (un increíble Maximilian Schell) recurre desesperado a una última carta (después de implicar a Churchill, los rusos, los industriales norteamericanos, etc en el genocidio): "a las imágenes de Buchenwall y Dasau podemos contraponer Hiroshima y Nagasaki".

Aquí Camus en "El hombre rebelde"
"El leimotiv de la defensa de Goering en el proceso de Nuremberg, toma de nuevo esta idea: "El vencedor será siempre el juez y el vencido el acusado". Esto puede discutirse, sin duda. Pero entonces se comprende a Rosenberg cuando dice en el proceso de Nuremberg que no había previsto que este mito llevara al asesinato. Cuando el fiscal inglés observa que "de Mein Kampf partía el camino directo que llevaba a las cámaras de gas de Maidanek", toca, por el contrario, el verdadero tema del proceso, el de las responsabilidades históricas del nihilismo occidental, el único, sin embargo, que no fue verdaderamente discutido en Nuremberg, por razones evidentes. No se puede realizar un proceso anunciando la culpabilidad general de una civilización. Se ha juzgado solamente los actos que, por lo menos, gritaban a la faz de la tierra entera..."

24 DE MARZO / IMAGENES










Fotos: Zenda Liendivit (24/3/2016)

jueves, 24 de marzo de 2016

CENSURA Y CULTURA: UNA RELACIÓN PELIGROSA

Censura y Cultura: 
Una relación peligrosa
ZENDA LIENDIVIT



En teoría, el periodismo se ocupa del discurso público. De ese conjunto de enunciados, emitido por un poder, destinado a un colectivo y que genera lo que se denomina la opinión pública. No se inmiscuye en lo doméstico, no es ése su objetivo (aunque ya veremos cómo deviene difuso el límite entre ambas esferas). Todo discurso público es un hablar vigilado por el poder que lo enuncia, así como toda censura es simbólica.  El propósito final de ésta, siempre, es limitar el pensamiento. Cercarlo. Es decir, todo acto de censura pretende restringir las posibilidades de reflexión que se alejen de las intenciones de lo que dicho poder quiere comunicar. Así en la Edad Media como en la actualidad. La censura está siempre del lado del poder. 

Pero, ¿acaso nombrar, definir, hablar, no implican ya un acto de censura previo?  ¿Acaso la misma cultura, esa selección que unifica y reunifica, que diferencia y señala un conjunto de modos, creencias, tradiciones, acaso la propia cultura no constituye ya un trazado de límites, en los que están en juego la identidad, la pertenencia, ese horizonte de sentidos necesario para el diálogo?  ¿Hasta dónde llega el alambrado, qué queda afuera?  Y sobre todo, ¿por qué queda afuera? (Aquí los malestares de Freud). Y si la lengua es la expresión del espíritu de los pueblos; o, en versión menos romántica, la sedimentación de sucesivas capas que se van transformando “rebeldemente vivas” en el tiempo, ¿qué exactamente nombra la lengua?  Hasta la Edad Media no había dudas: aspiraba a esa palabra primera que exigía la fidelidad y el dogma, la traducción y sus interpretaciones. Pero Modernidad mediante, muerta toda trascendencia, la lengua encuentra su deriva y su justificación en ella misma, en el devenir desligado por fin del afuera. Con el Renacimiento, la censura se ve obligada a refinar sus modos y formas frente a la proliferación de los nuevos discursos de los grupos y temas emergentes así como también a la masificación de la palabra escrita a través del libro y de la imprenta. Y a partir de allí, de todas las formas de expresión facilitadas por la tecnología que no solo contribuirá con el acceso a las materialidades sino también al tiempo. La censura encuentra aquí su primer escollo histórico: la crisis de la hegemonía en el decir y en la posesión de aquellos medios. 

Es sabido que uno de los aspectos fundamentales de la censura es la invisibilidad. A la censura le urge ocupar todos los espacios posibles de la esfera pública; manipular lo que circula, persuadir, entablar complicidades con los destinatarios, producir efectos de verdad y desligitimar todo aquello que fuera contra sus intereses. La transversalidad otorgada por los avances tecnológicos desbarata y a la vez, paradójicamente, alienta esa "refeudalización de la opinión pública" de la que habla Habermas: mientras el poder como espectáculo es en sí mismo el mensaje, y tiene mayor peso que cualquier discurso racional posible, todo buen productor de espectáculos, o lo que es lo mismo, todo buen constructor de líderes, surgirá como potencial desestabilizador. El discurso público no se vuelve vulnerable porque perdió sus soportes establecidos, fácilmente digitados y controlables (el diario en papel, monopolizado por las corporaciones aliadas, el canal de televisión con la programación a la hora señalada, etc.,) sino porque la reformulación de los conceptos de espacio-tiempo en esta posmodernidad vuelve inestable cualquier fundación donde debe asentarse todo mecanismo de control: un espacio sin coordenadas convencionales y la simultaneidad temporal, sumados a la multiplicidad de las voces que pueden tanto ser una misma que se diversifica, como miles que se repiten. La incertidumbre que provoca la proliferación tecnológica opera, sin embargo,  en ambas direcciones. Actúa sobre la censura, desbaratándola, y sobre la cultura, restringiéndola;  y las acerca peligrosamente. Si el proceso de “definir” no se refiere a las cosas sino a la relación entablada dentro del discurso, a la distancia entre ellas,  esa expansividad de la lengua potenciada mueve constantemente dicha distancia hacia sus bordes. Instaura relaciones móviles que a cada paso reformula las reglas del juego. Si la palabra es absorbida de su contexto social, la movilidad de este opera contra cualquier posibilidad de aquietamiento y clasificación. Favorecen a la censura, a la que por definición le resulta imposible “hablar” y deteriora a la cultura, a la que le resulta imprescindible hacerlo. Pero a la vez, inhabilita al censor porque provoca un espacio vacío (lo que a toda censura le causa un horror indescriptible) sobre el qué operar y favorece a la cultura, ensanchando esas otras posibilidades aún no colonizadas.  


En la actualidad, un trabajo constante sobre la lengua, una vigilancia estricta sobre sus transformaciones y encerronas,  ya no sería la tarea principal  porque ella misma se constituye y se destituye a velocidades inimaginables. El discurso del otro, del censurado, puede sin problemas coincidir con el del censor. Bourdieu afirma que la censura llega a su máximo logro cuando se identifica con la cultura, cuando igualan sus límites. La censura, entonces, ese mecanismo con el que el poder defiende sus intereses a través de una serie invisible de operaciones, se visibilizaría como producción y acrecentamiento, a manera de Foucault, y tendría como destinatario ya no al receptor sino a la cultura en su conjunto.  Imposibilitadas de una palabra plena, devaluadas por la certeza de que todo estaría legitimado por el espectáculo y sobre todo, por la incertidumbre de receptores y emisores, de realidad y ficción, de espacio y tiempo, la censura y la cultura iniciarían una marcha indistinguible en pos de, precisamente, nuevos límites. La constancia en la igualación de estos garantizaría el éxito de la primera y el desmantelamiento de las posibilidades de la segunda. Que es lo ocurre en la actualidad. La figura pública del líder y su demostración ostentosa del poder como valor en sí mismo es tanto el objetivo como el límite. La intimidad del poderoso en primer plano, el detallado informe, publicado a un click de distancia a escala mundial, de sus acciones más nimias, los gestos que revelan al hombre común empleando, supuestamente, su tiempo en lo mismo que el resto de los mortales, solo pueden provocar –arma eficaz como pocas- la identificación y la certeza de que allí no hay más resquicios por descubrir . No hay nada afuera que pueda competir con ese poder en la opinión pública (al margen de que ésta tuviera cierta conciencia del montaje), y a la vez, ella encontraría en el mecanismo de exhibición del yo su máxima expresión (no hace falta citar aquí a las redes sociales: la foto de la mascota, del desayuno, de las últimas vacaciones, el comentario trivial, el video de pornografía hogareña, los desenfrenos festivos y las infinitas selfies, en donde el autor busca ese gesto que lo torne atractivo, es decir, poderoso, para las multitutdes de una vez por todas, generan más devoción que cualquier pensamiento que rozara la leve sospecha de que todo ese mecanismo tiene como objetivo principal la exaltación estúpida de una existencia inexistente).

Habría que preguntarse entonces (pregunta ya formulada por otros autores) de qué, realmente, nos defiende la censura. O, en este caso, peligroso para Bourdieu, la cultura. Lo primero, y más obvio: de la verdad, de eso oculto que si saliera a la luz desmantelaría un sistema de poder armado, lógicamente, para la dominación. Pero se puede arriesgar también una segunda respuesta indemostrable y deudora de la primera: de nosotros mismos. De todo aquello que podríamos hacer, pensar o relacionar sin la existencia de límites, incluso, sin aquellos impuestos por la propia cultura en el caso de que no coincidiera con ella. De la irrefrenable capacidad humana desatada cuando percibe no solo que ese afuera existe (ese afuera que el eterno espectáculo se encarga de ocultar) sino el goce, el placer, la violencia y el espíritu de destrucción de cualquier forma de domesticación. Por eso, la censura resulta tan visible cuanto más lejos esté de aquello que tenemos internalizado y tan efectiva cuando más coincide con nuestras creencias. Por esto, en épocas de autoritarismo, paradójicamente, suelen producir resistencias mucho más creativas que en democracia, cuando suele simular inexistencia.

Pero retomando el tema de los discursos transversales de esta modernidad tecnologizada, también habría que preguntarse entonces, qué censura el poder cuando prácticamente puede decirse todo, en cualquier sitio, en cualquier momento y sobre todo, en forma anónima. Puede decirse uno y su contrario; provocar efectos de verdad, al estilo Borges, a sabiendas de que se trata de una ficción, denunciar, anunciar, vociferar….. La pregunta no apuntaría al control social sino a eso que se oculta en una época que parece no poseer un resquicio sin vigilancia posible. La censura a los medios de comunicación resulta una respuesta insuficiente. En ambos sentidos de la palabra. En la mayoría de los casos, el medio de comunicación se ha vuelto un operador político, ha transformado en “cuestión pública intereses privados” (definición de Hegemonía de Gramschi). Pero a la vez, a esos medios hegemónicos les ha surgido la contracara de lo no hegemónico. O lo informe que flota, tipo cadena informativa de Walsh; o las credenciales de credibilidad por el simple hecho de no responder a corporaciones conocidas. El poder entonces, político-comunicacional, lo que censura ya no es tanto la información, la presencia, la circulación o las materialidades que atenten contra sus intereses (y cuando lo hace, lo torna también un espectáculo)  sino las posibilidades de que la cultura se aleje de esos límites que ha impuesto a fuerza de espectáculo contínuo. Que rompa esa relación peligrosa y tan efectiva para sus fines e inicie su propia marcha (de allí la persecución activa y productiva que hace de ella). Que la palabra por fin vuelva a nombrar con la densidad de aquellas capas sedimentadas en el tiempo pero a la vez, ligera e indomable como el cuchicheo de los niños. Ese murmullo, inescrutable para el mundo adulto, de palabras dichas por primera vez.


 

  


    

Las fotos en blanco y negro que ilustran el presente textos fueron publicadas en los diarios Clarín (junio 1980) y La Nación (junio 1976). Hemeroteca del Congreso de la Nación