sábado, 31 de diciembre de 2011

2011: OTRO AÑO QUE VIVIMOS EN PELIGRO



2011: otro año que vivimos en peligro

Trabajar en la cultura, en la producción y difusión de conocimientos, no es un pasatiempo. El imaginario colectivo, con mucha frecuencia, lanza esta actividad al terreno del ocio o de la desocupación. Y el trabajo independiente, fuera de las protecciones mercantiles o académicas, suele ser, lo sabemos muy bien, arduo y a veces bastante desalentador. Hay una cultura que tiende al menosprecio de lo que se refiere a las tareas del intelecto pero también hay intereses muy bien fundados para sostener dicho convencimiento. El pensar siempre fue una ocupación riesgosa, no solo para el que la realiza sino también para aquellos que están cómodos en un sistema establecido y protector. La sobreproducción de contenidos, de opiniones, de comentarios, de libros descartables, de blogs intrascendentes, de muros atiborrados de palabrerío, activos las 24 horas del día, en tiempo real para documentar la nada, de trivialidades estupidizantes, configuran un panorama desalentador para cualquier pensamiento que se pretenda relevante para la vida cultural de una sociedad. Funcionan como poderosos análgesicos del espíritu, el que entra en un letargo adictivo y pierde, por lo general, la perspectiva del tiempo. Que no es otra cosa que un presente que se disuelve a paso veloz y deja una nada que hay que llenar de manera inmediata. Del futuro, o mejor dicho, de una construcción a largo plazo, ninguna novedad a la vista.
Pero por otro lado, no es de extrañar que la Academia eleve el grito al cielo cuando siente que su hegemonía está en juego. El problema no radica en un asunto de vencedores y vencidos. El problema es que la aparición de otros centros de producción haría entrar en crisis las legitimaciones y las formas de circular, de producir y de canonizar los conocimientos que ella enarbola (y de paso, cargos, becas, institutos y toda la estructura parasitaria que la sustenta con fondos públicos). Pero esa crisis, muy saludable por cierto, solo sería real si esos institutos tienen como premisa fundamental, y fundacional, su condición de independientes de cualquier poder. Si funcionaran como sitios móviles donde se abordara lo no pensable. Y esto no se trata de rescatar a olvidados y malditos, o de fosilizar a la lengua en un Museo, sino de leer en otra forma, fuera de territorios preestablecidos a fuerza de normativas, jerarquías y márgenes, de corpus, léxicos y toda la parafernalia formal a la que se apela para domesticar los procesos de investigación. Y en otro caso, fuera de los intereses políticos del momento. No es infrecuente encontrar profesores que enseñan en los grandes centros mundiales de conocimiento al mismo tiempo que en la Academia Argentina. Interrogarse hasta qué punto influye ese doble lugar de enunciación, desde un país del primer mundo al nuestro, tampoco vendría mal. Qué autores son traducibles, qué discursos son taquilleros, qué pensamientos se adaptan a las necesidades de estos centros, qué formas no incomodan a esas historias: al fin y al cabo, pensar con los mecanismos, las normas y los intereses del centro cuando se está en el margen es la mejor garantía de perpetuar la dependencia y la exclusión, de fortificar la hegemonía en todos los órdenes, no solamente cultural, y de alimentar esa estupidez de la que hablábamos al principio. La instrumentalización del pensamiento en una estructura que ostenta al prestigio como elemento silenciador frente a la crítica o la prerrogativa de un Estado que se adjudica las formas de contar la historia, son los objetivos a demoler con estas nuevas formas de lectura. Que pueden surgir de los sitios más inesperados. Esa es la tarea más ardua para cualquier intelectual realmente independiente.

NOTA EDITORIAL REVISTA CONTRATIEMPO / DICIEMBRE 2011
http://www.revistacontratiempo.com.ar/

martes, 20 de diciembre de 2011

LIBROS / EL CENTRO Y LOS VÉRTICES (PRÓLOGO)


El centro y los vértices

Escribir implica que existe un problema y la escritura se propone como un espacio de reflexión sobre el mismo. Las diferentes formas estéticas planteadas en este libro —la literatura, el arte, el cine, los viajes, la ciudad, la infancia, las pasiones, las miradas sobre la actualidad— funcionan como superficies de exploración que tienen el objetivo común de pensar una época. No se trata de abordajes disciplinares, mucho menos de estudios con formas investigativas pautadas de antemano. Todo lo contrario: interesan en sus relaciones, en lo que hacen entrar en vecindad pero también, en lo que abisman y extrañan, en sus intercepciones a veces inesperadas. Cada texto breve conforma un vértice que siempre aspira a detonar un centro imposible, a tensionar un espacio, a volverlo singular. El discurrir tiene mucho de vagabundeo azaroso poblado de esas intensidades que oscilan entre las cuestiones eternas y las trivialidades de la vida cotidiana. El centro y los vértices es un libro personal que pretende, como cualquier obra, convertirse en material de construcción de épocas futuras. Anidan en él gérmenes de próximos libros: un ensayo sobre Borges, una novela sobre el amor y el destino y un cuaderno de travesías, tal vez una biografía. Se escuchan también rumores de anteriores. En todo caso, la escritura es el vértice, el centro, la obsesión y el problema.

martes, 13 de diciembre de 2011

LILA SAYS / EROTISMO Y CREACIÓN

Erotismo y creación

Una presencia rubia y bellísima que se desplaza entre una población morena y marginal no puede sino generar violentas convulsiones. Lila says no es tanto la puesta en escena de esta diferencia sino, más bien, los efectos que se generan cuando aquélla entra en suspensión. Tal vez Lila no pueda medir el alcance terrible que tendrán sus acciones pero sabe que juega en un campo minado. Esos hombres, artefactos dormidos a la espera de una mecha que los detone, se espejan en ella misma. Lila dice, con sus relatos, con sus miradas, con sus gestos a veces procaces, lo que en apariencia niega: ella, que es una discontinuidad dentro de una homogeneidad dada (barrio de inmigrantes árabes, morenos, marginales, al borde del delito), busca esa comunión que suspenda aquella interrupción a través del erotismo, que tanto despierta la pasión amorosa y creativa de Chimo como la destrucción mortal de sus amigos. Lila says corre los márgenes visibles, y previsibles, y devela una marginalidad aún más profunda: la de cualquier ser humano expulsado de toda posibilidad de integración.



sábado, 3 de diciembre de 2011

BORGES: HISTORIA DE UNA EMBOSCADA

DESDE LA ESQUINA ROSADA A FICCIONES
Historia de una emboscada
Política y Ficción en la obra de J.L.Borges

Una ciudad trazada a fuerza de geometría, razonamientos y ficciones es la responsable tanto del efímero triunfo como del fracaso de Lönnrot, el personaje de La muerte y la brújula. Nada de heroísmos ni valores trastocados por el cruce de fronteras, ninguna densidad espacial productora de crímenes o instigadora de conflictos, como ocurría en Hombre de la esquina rosada, donde el personaje, Rosendo Juárez, todavía está tensionado entre dos mundos, la metrópolis con los modernos bárbaros y la pampa con los antiguos héroes. La muerte y la brújula es el enfrentamiento de dos razones y sus estrategias. La venganza planificada por un lado, el desafío deductivo por el otro. En el medio, la ciudad que se instrumentaliza para cumplir con el objetivo de ambas.
En el relato de Borges, Buenos Aires se transforma en un espacio a intervenir en donde la eficacia rige el éxito de la empresa. Aquél que mejor utilice la razón, la deducción y los conocimientos sobre el otro, ganará la partida. Si la verdad reside en el que mejor construye una historia, o en la posibilidad de construirle ficciones al otro para que circulen con visos de verdad, ésta siempre está sujeta, o respaldada, por esa capacidad de la razón que articula los elementos de manera lógica, al margen de aquellas fuerzas ocultas que serpenteaban su literatura hasta mediados de los años 30. El extrañamiento de la Buenos Aires de Ficciones no es tanto la atmósfera pesadillesca de quintas simétricas con monstruosas estatuas, mezcla de villa palladiana y parafernalia gótica; o el espantoso coctel metropolitano que junta la lechería con el burdel, o la tradición de compadritos y cuchilleros con la judía y la irlandesa. No reside tampoco en la utilización de extranjerismos intercalados con las coordenadas y los símbolos de una Buenos Aires reconocible. El extrañamiento está dado precisamente por esa razón instrumental que organiza los restos de épocas pasadas de acuerdo a un artificio blindado en pos de un objetivo. Como en Kafka, estos restos llegan en forma de ruinas, pero a diferencia de éste, donde provocan efectos de verdad por su fuerza original, aquí se resignifican como herramientas funcionales dispuestas para un determinado fin. O, lo que es lo mismo, para que la ficción se muestre a sí misma como espacio controlado y ordenado donde el absurdo y la imprevisibilidad son algunas de las tantas probabilidades también pensadas en términos racionales ...
 (Bajar el texto completo en
 www.revistacontratiempo.com.ar/liendivit-borges_politica.pdf)


(El presente texto forma parte del N° 3 de Revista Contratiempo, "Arte, Pensamiehto y Política" y, en versión ampliada, del libro EL CENTRO Y LOS VÉRTICES. TEXTOS E IMAGENES DE LA VIDA MODERNA).

domingo, 27 de noviembre de 2011

PAULISTAS (5) / TRADICIÓN Y MODERNIDAD

TRADICIÓN Y MODERNIDAD
Una tarde en los museos







Fotos 1 y 2: Museo Afro-Brasil (acceso y mural)
Fotos 3, 4 y 5: Museo de Arte Contemporáneo (MAC)
 (vista y exposición de los 90 años del Diario Folha)
Fotos 6 y 7: Museo de Arte de San Pablo (MASP)

(ZENDA LIENDIVIT / NOVIEMBRE 2011)

jueves, 24 de noviembre de 2011

PAULISTAS (4) / Protesta estudiantil de la USP

Tropa rosa de choque
Protesta de estudiantes de la Universidad de San Pablo (recorrido sobre la Av. Paulista)









(FOTOS ZENDA LIENDIVIT / 24 de noviembre de 2011)

PAULISTAS (3) / SAN PABLO Y LA VIDA MENSURABLE

Consideraciones desde el piso 41
La cita es a las 3 de la tarde en el Edificio Italia, uno de los más altos de San Pablo. Durante una hora se puede acceder libremente, a través de dos ascensores que escalonan el ascenso, a la terraza mirador que permite una visión de 360° de la ciudad. La vista no deja de tener algo de siniestro, uno comprende por fin, allá arriba, en el piso 41, que está cercado por moles que, como las intenciones futuristas de Marinetti, funcionan  como lanzas pero también como pantallas continuas. San Pablo replantea no solo el concepto de metrópolis moderna –una superficie acotada y desarrollada en vertical, susceptible de ser controlada y explotada- sino incluso los conceptos de espacio y distancia. Por un lado, el espacio se conforma fragmentándose, pero como la ocupación es total, pareciera que la distancia, paradójicamente, se acortara. La ciudad se extiende hasta el infinito pero como en cada punto está aconteciendo un elemento arquitectónico, aquella fragmentación se torna una continuidad. Y este movimiento doble tiende a su reproducción incluso hacia la periferia: los innumerables rascacielos en construcción, visualizados desde la Periferia Pinheiros, parecen ratificar esta hipótesis. No se trata simplemente de una conurbación efectiva: es como si la ciudad se confundiera con su arquitectura. Y ésta, peligrosamente, con el espacio y con el tiempo.






PISO 41 / EDIFICIO ITALIA
(FOTOS ZENDA LIENDIVIT / NOVIEMBRE 2011)

PAULISTAS (2) / LA CONEXIÓN MUNDIAL

La conexión mundial
La Av. Berrini articula la zona financiera más nueva de San Pablo. Es la Dèfense paulista aunque con algunas diferencias. El entorno no está tan borrado como en París –allí nomás siguen  la feria artesanal, el cartonero que, a manera de los carros de Borges, atrasa el tráfico veloz,  y los negocios del barrio- y el verde actúa como una especie de amortizador frente a la monumentalidad fuera de escala de sus construcciones.  Es esencialmente una  arquitectura comunicacional que entabla un diálogo mundial a través de estas formas que se vuelven reconocibles en cualquier punto del planeta. La estética publicita poder pero también conexión y sobre todo, interconexión. Actúa por racimo –lo que configura el carácter de polo- y por tecnología: cualquier cosa es construible, por insólita que fuera su forma; cualquier altura es conquistable y sobre todo, cualquier zona es arrasable en aras de este mensaje neo moderno que adquiere estatus de planificador urbano.








FOTOS ZENDA LIENDIVIT / NOVIEMBRE 2011


miércoles, 23 de noviembre de 2011

IMAGENES DE UNA TRAVESÍA / PAULISTAS (1)

San Pablo, la ciudad impensable
San Pablo es verde, a pesar de ser una de las metrópolis más grandes de América y del mundo.  Su topografía es irregular, sube y baja, tal vez no tanto como Lisboa pero lo suficiente como para abolir cualquier línea de horizonte estable y llevar la vida metropolitana a diferentes niveles superpuestos. San Pablo puede llegar a ser claustrofóbica en su zona central, donde convive la miseria de los cuerpos durmiendo en las aceras con las monstruosas construcciones de una modernidad decadente. Se expande en horizontal y en vertical en un movimiento que la vuelve literalmente impensable, indefinida. Es receptora, polifuncional, se acelera con sus múltiples rodovías y se relentiza con su clima tropical y sus espacios para infinitas propuestas. Está todo lleno, va a ser difícil, nos dicen en Turismo del Aeropuerto Guarulhos a nuestra llegada. La hotelería completa en San Pablo, pensamos, ¿qué habrá? No se trataba de alguna Bienal o de una cumbre del Mercosur: Fórmula 1, nos responden enseguida. Cuatro días que tendrán en jaque a la ciudad mundial por la carrera de Interlagos.








Imágenes de la zona central de San Pablo
FOTOS ZENDA LIENDIVIT, Noviembre 2011

sábado, 19 de noviembre de 2011

APUNTES PARA UNA BIOGRAFÍA / SILVIO

Silvio


Los talleres nocturnos de diseño eran nuestro territorio. Trepados a las largas mesas,  a mitad de alguna cursada, convocábamos a la próxima asamblea, al paro, la marcha y a veces, en casos  más extremos, a la toma del decanato o de la facultad. No reconocíamos límites entre la práctica militante y el aprendizaje académico, nada que pudieran decir esos maestros de arquitectura tendría alguna relevancia sin ese otro trabajo que más que paralelo estaba entretejido a nuestra vida de estudiantes. La angustia que experimentábamos sobre el tablero, frente a aquellos temibles calcos en blanco, se conjugaba con la sensación generalizada de que nosotros, los jóvenes pos dictadura, debíamos hacernos cargo de la historia. Éramos parte de una genealogía interrumpida, de un siniestro presente al que le debíamos reconstruir un pasado del que nos llegaban, todavía en forma clandestina, voces, imágenes y relatos escabrosos. Proyectábamos en el papel y lo amplificábamos a la vida diaria. Y en ese juego de espejos, surgía Silvio Rodríguez. Silvio, porque a nadie se le ocurría llamarlo por su nombre completo, era la poética que por fin se había fundido a la praxis, la implosión interna que necesariamente debía ver la luz, plasmarse en esos proyectos que reclamaban un diseño revolucionario, en esas formas de amar alejadas de las normativas de la buena moral y sobre todo, en esas formas de solidaridad y complicidad que entablábamos en una lucha que intuíamos perdida de antemano. Algo en Silvio ya anticipaba tanto esa imposibilidad como también la trascendencia. Algo en ese proceso de narración incómoda, en ese gesto de fastidio que indefectiblemente afloraba entre tema y tema, o en esa precariedad comunicacional con su público, develaban un núcleo que iba más allá de la contingencia y se perfilaba como un después. No podíamos saberlo entonces. Pero todo eso que se escapaba de las palabras y la razón afloró en Ferro la noche del viernes. Como gasto papeles recordándote… dice, y entonces sí,  el estadio sabe. O cuando abandona la guitarra, se pone de pié y arranca con Ojalá, él también intuye lo que vendrá, una comunión que como cualquier ritual está fuera de todo tiempo cronológico, descree de revoluciones fallidas y se proyecta, por fin, en diseños eternos. O cuando, en un intento inútil por concluir la presentación (hubo cinco bises), nos deja a  nosotros la palabra final de aquel ángel que nos desveló en la juventud, ese ser terrible que aparece cuando se entabla un silencio entre dos. Final que, a esta altura, también ya es un imposible. Aunque Ferro encienda las luces y nos muestre la puerta de salida.


(Nuestro agradecimiento a Nahuel, por las fotos y por habernos obsequiado una noche con Silvio en Ferro)

viernes, 11 de noviembre de 2011

ACTIVIDAD PARANORMAL 3 / EL TERROR AZUL

El terror azul


Ni radiografías de un apocalipsis generado por la propia humanidad ni chicas corriendo desesperadas, perseguidas por psicópatas jubilados. Tampoco mutaciones, pestes y contagios: nada asusta demasiado. Como lo hiciera Wes Craven en La Nueva pesadilla queda, entonces, volver al origen del mal, en estado puro, sin grandes intermediaciones lingüísticas. Actividad paranormal 3 trata de ese terror innombrable que nos acechaba en la infancia, esas sombras que se retorcían en la oscuridad, esos murmullos contiguos que se arrastraban por las habitaciones a la madrugada, golpeaban persianas, se fugaban a patios y jardines y nos abrían a un mundo paralelo, monstruoso y a la vez, ligeramente especular con la vida diurna. Poco importa, en realidad, qué o quiénes acechan a Kathy y a Christi en el film: las largas tomas de penumbras azules detonan esos miedos remotos y lo provocan a fuerza de una quieta intensidad sobre lo cotidiano. Las ilimitadas capacidades de la tecnología encuentran aquí un obstáculo insalvable: algo está pasando siempre fuera de nuestro campo visual. Y conectar con él, incluso conciliar, es una posibilidad reservada exclusivamente en la infancia. Nada se puede hacer de adulto con esos monstruos que indefectiblemente siempre vendrán por nosotros.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Apuntes para una biografía / Sarmiento: Genocidio y Civilización

Genocidio y civilización


Si hay un personaje que me resulta nocivo (y detestable) en la cultura argentina es Sarmiento. Mucho más aún que Roca y Mitre. Porque en Sarmiento se funda esa idolatría olímpica donde se asienta no tanto la historia de una nación sino sus modos de pensarla. Evidentemente, hay una pulsión por tener una historia brillosa, una característica diferencial que pueda elaborar, como las metrópolis industriales europeas del siglo XIX, una poética propia en el espanto y la fascinación. El entorno natural  se transforma en espacio vacío, llanura, desierto, inmensidad, barbarie y otros artilugios semánticos para configurar, y sistematizar, tanto el pasado como el porvenir. Se olvida con extrema frecuencia, y muy convenientemente,  que así como Adorno no pudo ver posibilidad alguna  de poesía después de Auschwitz, tampoco sería posible en ese espacio que se vació a fuerza de supresiones violentas de todo aquel elemento que no constituyera material calificado para fundar una identidad.  Habría que contextualizar el Facundo y otras obras que componen el corpus académico (aquí empezamos con las colonizaciones) no solo por el prontuario ideológico de su autor sino para trazar nuevas formas de leer el pasado. Habría que ejercer un sano parricidio, desestabilizar esa facticidad del  lenguaje que estructura las mentes de las generaciones venideras en dispositivos que se pretenden legítimos y que en realidad no son más que productores de barbaries futuras.

martes, 1 de noviembre de 2011

EL CENTRO Y LOS VÉRTICES / ANTICIPO EDITORIAL

COLECCIÓN CRÍTICA Y PENSAMIENTO
El centro y los vértices
Textos e imágenes de la vida moderna
ZENDA LIENDIVIT


Borges: del mito al simulacro
Estéticas del amor / Materiales de construcción 
Ruido y silencio / Análisis funcional de una cultura dependiente 
Espacio y delito / El pensamiento periférico / Travesías

(EN IMPRENTA / SALE A PRINCIPIOS DE NOVIEMBRE)

jueves, 20 de octubre de 2011

ARTE, PENSAMIENTO Y POLÍTICA

Revista Contratiempo
ARTE, PENSAMIENTO Y POLÍTICA
Año XI - N° 3 / Primavera 2011


FOTO: MARÍA IRUSTA (2009)


El mural de Siqueiros en Argentina. Arte y Política en
América Latina (1933) / DANIEL SCHÁVELZON
Hacia un nuevo criterio de restauración de las Misiones
Jesuíticas / NORBERTO LEVINTON
Ambivalencias de la democracia contemporánea en un
mundo complejo e insolidario / H.C.F. MANSILLA
Consonancia política / MARIANO M. CONSTANTINO
Macedonio Fernández y el peronismo: una carta inédita /
DANIEL ATTALA
Roberto Arlt: la rebelión y la regla / ZENDA LIENDIVIT
Gira Oliverio / BRUNELA GAROFALO
Julio es invierno y Cortázar / NAHUEL LEVINTON
La ciudad mediática: el espacio público como amenaza /
NICOLÁS FRATARELLI
Arte en el bondi / PABLO FRANCHI
Tango y Desencanto de la Modernidad / CARLOS A. GADEA
Historia de una emboscada. Política y ficción en la obra de
J. L. Borges / ZENDA LIENDIVIT
Basura y mendicidad: una historia en la
Modernidad dislocada / JUAN PABLO CHIAPPARA
Además:
Sistema Penal y Sociedad./ Salud mental. Apertura y prevención./
El conurbano Bonaerense: espacio y delito



SITIOS DE DISTRIBUCIÓN EN CAPITAL FEDERAL:


lunes, 10 de octubre de 2011

SALE LA 3 DE REVISTA CONTRATIEMPO

ARTE, PENSAMIENTO y POLÍTICA
Año XI / N° 3 - Primavera 2011
EDICIÓN ESPECIAL 10 AÑOS



Distribución a partir del 17 de octubre

Nota Editorial y Sumario en el sitio de la revista

Consultas e informes:

jueves, 6 de octubre de 2011

FOGUI: ADIOS A UN AMIGO / TEXTO DE NAHUEL LEVINTON

FOGUI

Nota publicada por NAHUEL LEVINTON, en su página de Facebook,  el 5 de octubre de 2011, día en que murió su amigo FOGUI



A ver, voy a aprovechar este momento para exponer una teoría fundamental.
Los muchos (y no tantos) que alguna vez vinieron a casa, por ahí no se acuerdan de qué color son mis sábanas o donde guardo mis peluches viejos. La mayoría nunca conoció el cuarto de mis viejos, algunos solo entraron a uno de los dos baños, creo que muy pocos saben que en mi otra casa alguna vez hubo ratones. Algunos se acuerdan que tuve un metegol, una mesa de ping pong, otro metegol, entre muebles varios. Pero sospecho que si los juntara a todos en un cuarto cerrado sin comunicación con el exterior (y tal vez sin comida ni agua) estarían todos de acuerdo en que vieron dos gatos; por ahí se los confunden un poco, pero a lo largo de los años, muchas visitas honraron (válgame dios) esta casa, y todas afirman o afirmaron lo mismo: Fogui está gordo.
Entonces, mi teoría trata de reivindicar esta supuesta "gordura" ahora que mi amigo ya no está para oponerse y hacerle frente y panza a las críticas. Precisamente de la panza hablamos, es muy fácil hablar de "acumulación de grasa" o "exceso de peso" como valores condenatorios, y no dudo que si yo no estuviera en mi lugar, pecaría de cometer la misma imprudencia. Esto que en principio puede parecer una obviedad, en realidad corre peligro de ser un error imperdonable ante los ojos de la verdad absoluta y universal, que todos claramente tenemos.


Ahora que todo es tan poca cosa, nunca mejor momento para hacerle entender al mundo que Fogui no estaba gordo, como Garfield, si bien otras similitudes de alguna forma los unían, ¡pero no esa! Si bien no es fácil de entender, y menos de probar, sospecho que este gato no era gordo, sino que tenía la panza llena de sol. Sí, eso mismo, estaba indigestado de sol, no podía más del sol que llevaba debajo de tantos pelos y bigotes, por eso tenía ese andar torpe, saltaba con la gracia de un pez globo y tiraba cosas a lo loco, por tanto sol.
Bien, aclarado este malentendido, paso a decirle al mejor compañero del mundo que lo voy a extrañar muchísimo hasta el último día, por haber hecho todo lo que los seres humanos nunca aprendimos a hacer: roncar tiernamente.
Hasta otro rato entonces, ni te quiero, ni te amo, ni arroz con leche; después de trece años, uno aprende que amor, si existe, es no haber perdido el tiempo.

viernes, 30 de septiembre de 2011

LA ESCRITURA DE ARIEL (7)

Sarah, Ariel y Suarez conforman un trío de personajes donde el elemento faltante, Ariel, detona a los otros dos. Sarah puede librarse de Suarez; este puede matarla y así eliminar testigos. O Ariel puede retornar del pasado y zanjar la cuestión. Ariel puede ser una historia de pasiones, venganzas y ambiciones. Pero no, no interesa tanto elaborar una ficción sino mostrar que ella, en sus formas de construcción, se constituye en una alternativa de exploración de una realidad que tiende a convertirse en destino. Lo que equivaldría a suponer que hay más instancias de salvación porque bastaría con desmontar ese destino, como se desarma una ficción al ser analizada,  para escapar de él. Como autora, yo no puse arbitrariamente a Sarah en el recorrido de Ariel ni en el de Suarez: yendo atrás en el tiempo, Sarah no podía evitar el circuito de violencia y muerte que Ariel le planteaba. El amor no tiene nada de irracional. De todos los cientos de hombres que entraban al bar, de todos los hombres que pasaron por la vida de Sarah, fue Ariel el único que consiguió esa mirada hacia atrás que al fin y al cabo es la que termina desatando la catástrofe.

(Fragmentos de Ariel, novela-ensayo en construcción, prevista para principios de 2012)

jueves, 22 de septiembre de 2011

ARTE, POLÍTICA Y PENSAMIENTO (LA 3 DE CONTRATIEMPO)

EDITORIAL N° 3 DE REVISTA CONTRATIEMPO
Arte, Pensamiento y Política
(sale a fines de septiembre)


Una revista de crítica y pensamiento es, en esta época, un acontecimiento inesperado. Una certidumbre de futura excomunión vocifera silenciosa desde su formato. El pasado resuma en su portada, aún desde el mismo corazón de la novedad. Pero no sólo la revista como ámbito de reflexión sino la misma crítica independiente parece batirse en una retirada sin retorno. Esa reflexión periférica, extrañada de sí misma, que en otras épocas supo legar a la posteridad una historia gráfica donde se asentaron, tal vez, los movimientos más interesantes dentro de la cultura argentina. Poco y nada queda de esa tradición contestataria. Algo del poder inflamable de la palabra se extravía inevitablemente en el camino de las complacencias y de los intereses ajenos a cualquier reflexión independiente. Revista Contratiempo surgió con la intención de pensar siempre fuera de alambrados y normativas. Ese, en realidad, fue el único objetivo claro, la única certeza fundacional, la posibilidad de sobrevida. En este número 3, dedicado al Arte, el Pensamiento y la Política en Argentina, se vuelven a cruzar los saberes, las miradas, las disciplinas, las tensiones de la diferencia y ciertas sensibilidades compartidas. Mezcla que fue característica del derrotero tanto virtual como impreso de Contratiempo. Así celebramos con nuestros lectores y amigos estos (más de) diez años de vida.

viernes, 2 de septiembre de 2011

LA INFANCIA INTERRUMPIDA

Familia, Estado y Sociedad

La carga simbólica y emocional de la figura de un niño en la sociedad es tan pesada que todo acto de violencia ejercido sobre él adquiere una connotación desmesurada, de ofensa colectiva, de necesidad reivindicatoria. Más allá de la publicidad que adquiera cada caso, el asesinato o la desaparición de un niño hace tambalear, transitoriamente, cualquier sistema social porque se intuye una interrupción del ciclo vital, una violación del orden natural, un quiebre de esa continuidad que representan las generaciones. No se ama indiscriminadamente a los niños ajenos, se ama la atmósfera primigenia que ellos generan no solamente porque el tiempo fulgura como un recurso inagotable sino porque el propio se ve subvertido por los efectos de aquél. Cuando un niño es violentado, las miradas se vuelven hacia los que tenían la misión de resguardarlos precisamente del mundo adulto. Los alcances de esa misión son los que, en realidad, desnudan la atrocidad que esconde el principio mismo de toda estructura familiar: dar por sentado que una o dos personas están capacitadas para criar y proteger a un ser humano. El niño queda, desde su nacimiento, a merced de ese grupo familiar que en ningún momento necesitó convalidarse como idóneo para semejante tarea. La familia muestra, muchas veces, el poder monstruoso que posee por derecho de sangre: vulnerar el proceso vital del tiempo infantil. Esta tropelía puede ser sutil e imperceptible o visible y alevosa. En ninguno de los dos casos, el niño tiene muchas posibilidades de salvación: sus verdugos gozan de impunidad absoluta. Porque investigar las bases siempre conlleva la posibilidad de un peligroso resquebrajamiento de la estructura que se investiga. En este caso, de la sociedad en su totalidad.

(FOTO: CRÍA CUERVOS, 1976)

jueves, 25 de agosto de 2011

EL PLANETA DE LOS SIMIOS

NO
Después de más de ocho años de  tranquila vida hogareña, de cuidados, de ser tratado de igual a igual, lo primero que se le ocurre decir a César, el personaje central  de El Planeta de los simios, es no. Y con esa negativa funda todas las demás. Ni la esclavitud ni la vuelta a casa: el ancestro de los amigos de Charlton Heston ya sabe  lo que quiere. De la monumental vista de San Francisco, desde las alturas de los árboles, a la aterradora escena de la estatua de la libertad enterrada, hay un largo camino donde una especie reformula su historia y su futuro y se convierte en otra cosa. Nada muy alentador, la mirada de César ýa nos tendría que haber alertado. La libertad a manera de Sartre encuentra aquí su principal escollo: los esclavos, demasiado humanos, se convierten en esclavizadores y la historia vuelve a empezar sin grandes variantes. Y ninguna distopía: con la civilización de los hombres alcanzaba y sobraba.

viernes, 19 de agosto de 2011

LA MARCHA DE LAS PUTAS

Sólo las mujeres podemos conocer el alcance real de lo que estamos hablando. Y esto, lejos de sembrar dudas acerca de la capacidad intelectual de los hombres, representa más bien esa amplia brecha donde se abisma la diferencia de los sexos, con lo atractivo pero también peligroso que representa. Como ya es costumbre, las verdades universales que buscan imponer los medios de comunicación, ese afán de cultura homogénea y aplicable como receta todo terreno sobre cualquier superficie, se distancian de manera, a veces insalvable, de la realidad de ciertos territorios. El tema de la mujer, y sus formas de interactuar en el mundo, es un caso ejemplar. La publicidad, el cine, la televisión, las notas de actualidad, suelen mostrarla dueña de sus actos, independiente, arrolladora, hedonista, un poco caprichosa, liberada de viejos tabúes, en fin, la antítesis de las generaciones pasadas. Suelen olvidar, sin embargo, que para que esos nuevos estereotipos realmente funcionen hay que barrer con siglos de historia. Y no solamente siglos de historia contada por hombres sino también por mujeres. La mirada reprobadora, el gesto descalificador y la sospecha de oscuras intenciones cuando una mujer hace lo que le gusta, se desarrolla con cierta liberalidad, no pide permisos ni espera aprobaciones y, sobre todo, sin un hombre atrás que la respalde y la legitime, no son conductas exclusivamente masculinas. El antiguo mandato del hogar y los niños como único horizonte femenino –o, lo que es lo mismo, la pronta exclusión de la mujer del campo de los deseos-, fue abolido de golpe en muchos aspectos, haciendo que coexistan estas nuevas formas con las viejas generaciones que se educaron bajo aquél precepto (y, sobre todo, se censuraron e incapacitaron en sus cuestiones vitales) y que ahora actúan tanto de observadoras y como de protagonistas conflictuadas frente a esta diferencia.

La violencia ejercida en la vida cotidiana sobre la mujer, muchas veces, es tan imperceptible que su misma denuncia equivale a que ella se ubique en el lugar del que precisamente está tratando de salir. No solemos aceptar de buen agrado que todavía nos consideren un objeto sujeto a la aprobación de una hipotética platea masculina. Hacemos como si el dato ancestral del machismo no existiera. Actuamos en el mundo como si ese mundo hubiera cambiado radicalmente (queremos creer que ya no es el aterrador de nuestras madres y abuelas), y de golpe, sobreviene el golpe, físico, verbal, gestual o en cualquiera de las formas que nosotras conocemos muy bien y que muchas veces ni siquiera alcanzan a configurarse, a volverse denunciables. Esa censura que encuentra su eficacia precisamente en su intangibilidad. De pronto, caemos en la conclusión de que toda esa industria de la cosmética que promete paraísos artificiales, de la moda, de las tecnologías rejuvenecedoras, el mundo de los estudios, de los viajes y de las posibilidades laborales, son leídos por esos otros, que creíamos desterrados, como estrategias dirigidas a ellos, para nosotras pero con ellos como últimos destinatarios. Y cuando la encomienda no llega a destino, sobreviene la violencia, la sospecha de traición, la necesidad de impartir castigo por la desobediencia a un pacto firmado unilateralmente. Desde la trata de blancas, los abusos, las violaciones, la violencia doméstica hasta la mujer que es mirada con desconfianza solo porque está sola, todo constituye ese universo todavía sólidamente asentado e indestructible. La tecnología, entonces, se confabula de nuevo para salvar las diferencias, para reparar desajustes, para, por lo menos en este caso, dejar en ridículo la pervivencia de un mundo callado y anacrónico que todavía presiona y que quiere seguir legislando sobre los cuerpos y sobre las mentes. De hombres y mujeres.

viernes, 29 de julio de 2011

ASESINATOS EN JUJUY / REPUDIO

ASESINATOS EN JUJUY  / NUESTRO REPUDIO


Expresamos nuestro más enérgico repudio por los asesinatos en el pueblo Libertador Gral. San Martín, en Jujuy. Como medio de comunicación y cultura, exigimos el inmediato esclarecimiento de los hechos y el cese de esta masacre. Hoy en Ledesma, el año pasado en Formosa y en Parque Indoamericano, los grupos de poder ejercen una sangrienta represión contra aquellas poblaciones vulnerables, desesperadas y desposeídas de sus derechos humanos fundamentales. Y muchas veces, invisibles para los ojos de la sociedad en su conjunto.  


Redacción de Revista Contratiempo

jueves, 14 de julio de 2011

LA CIUDAD COMO PROBLEMA ESTÉTICO

La ciudad como problema estético

Espacio y Ambiente

El proyecto urbano es siempre una tarea utópica porque la ciudad no solamente es un entramado cuyos elementos interactúan en todos los órdenes, muchas veces impredecibles, sino porque el espacio urbano no es dimensionable del mismo modo que lo sería el espacio arquitectónico (esto es así tanto en la ciudad moderna, que lo piensa como totalidad, como en la posmoderna que lo fragmenta). Las distancias, las zonificaciones, los recorridos e itinerarios están más supeditados a la atmósfera, a los ritmos, a la historia, a los movimientos sociales, a los usos, incluso a las pasiones y deseos, que a los cálculos, medidas, vías de transporte, asoleamiento o higiene. Algo parecido, y totalmente relacionado, a lo que ocurre con el tiempo y sus mediciones: las horas de placer y de felicidad comparadas con las del tedio o el sufrimiento no tienen nada que ver entre ellas ni con el tiempo cronológico. La modernidad intentó dimensionar ambos, tiempo y espacio, con categorías cartesianas y ubicar al hombre, o al prototipo del hombre corbusierano –a la manera clásica y renacentista- como medida estética de todas las cosas.
Esa diferencia entre espacio urbano y ambiente urbano es la que resaltan Argan y Harvey, citando a Lynch, cuando afirman que el primero puede ser proyectable mientras el otro sólo condicionado pero no estructurado o proyectado, no admite definiciones racionales y se lleva a cabo en la relación e interacción entre realidad psicológica y realidad física. Lynch le da especial importancia al aspecto visual de la ciudad porque, precisamente, en aquella interacción entre observador y medio ambiente, la percepción cumple un rol fundamental para cualquier diseño o intervención urbana. Estas ideas tienen como antecedentes los trabajos de Simmel sobre la vida mental en las grandes ciudades –donde analiza, por ejemplo, la misantropía o la indolencia como formas defensivas contra la proliferación de los estímulos. O dicho de otra manera: cómo el cuerpo reacciona, modifica y produce ciudad a la vez que es modificado y producido también por la ciudad.
Este pasaje de la conmensurabilidad moderna a la intensidad posmoderna es también el sustento del pensamiento filosófico posmoderno. Para Deleuze, la filosofía es creadora de conceptos, con libertad absoluta, donde la intensidad es el elemento que vendría a desequilibrar la razón clásica. Deleuze, con su volver construcción todo, se acerca a Leibniz y al Barroco para conceptualizar el movimiento (de allí toma las figuras del pliegue y de las mónadas) y para ir contra totalidades y sobre todo, de continuidades. El pliegue del barroco, pero también las mesetas, los rizomas y todo lo que represente esa imposibilidad de las líneas rectas entre las cosas. Una filosofía de la diferencia y de la singularidad, sin preexistencias ni ordenes universales, que en ese eterno construccionismo encuentra su correspondencia en las formas urbanas posmodernas, que aspiran a la fragmentación, a constituir muchas veces conceptos cerrados sin posibilidad de continuidad alguna y donde el acto de creación, y destrucción, parecería el fundamento móvil y siempre cambiante de esa ciudad actual que configuran.

(EL PRESENTE ES UN FRAGMENTO DEL LIBRO "LA CIUDAD COMO PROBLEMA ESTÉTICO. DE LA MODERNIDAD A LA POSMODERNIDAD" Zenda Liendivit / Contratiempo Ediciones, 2009)

Para seguir leyendo:
http://www.revistacontratiempo.com.ar/liendivit_problema_estetico.htm

martes, 12 de julio de 2011

ELECCIONES 2011 / EL MALESTAR DE LAS CAPITALES

El malestar de las capitales

La vida urbana, y sobre todo, la de las grandes metrópolis, es impredecible. El desconcierto tras las últimas elecciones por una Buenos Aires supuestamente derechizada es un ejemplo. La capital no es de derecha. No por lo menos en la acepción clásica. La capital es imprevista porque está acostumbrada a que ésa sea su forma de vida. Vivir en la metrópolis implica un gran esfuerzo para la mayoría de sus habitantes. Acceder a ella es rondar las posibilidades de realización plena, física, mental y espiritual, pero también, la locura y la pesadilla. Es un privilegio y un sacrificio, una forma de destino y una fatalidad, un riguroso training físico pero también anímico. Violencia, tráfico, vértigo, proliferación de estímulos, de información, hartazgo , repetición, novedades obsoletas y competencias feroces, configuran de alguna forma las subjetividades metropolitanas. El porteño no vota por los baches, la basura o por las extensiones del metro, ni siquiera por la educación o la salud. No en forma tan directa, por lo menos. Bien lejos de la comodidad de los mullidos sillones de los entretejidos políticos partidarios, el ciudadano vota como puede, decide con lo que encuentra a mano, es decir, con el capital intelectual que pudo cosechar en el camino. Hace pesar su propia ubicación privilegiada dentro de la totalidad del territorio, conjuga su bienestar o malestar con sus ideas, o ideologías, y con aquella vertiginosidad diaria. Es inestable como la propia superficie donde se mueve, se transforma y se muere. En este contexto, si la vida política no se circunscribiera al reducto del partido político y bajara a todos los estamentos, como en otras épocas; si se plantearan alternativas de intercambio, discusión, debate, en forma constante, digamos como un modo de vida; si los propios espacios de pensamiento instituidos y legitimados se mantuvieran donde tienen que estar, es decir, al margen de adhesiones y domesticidades perjudiciales; si, en resumidas cuentas, hubiera una política cultural abierta y destinada a la formación de conciencias críticas, tal vez habría menos sorpresas. Pensar es una tarea, formar hombres intelectualmente libres es parte de una pedagogía que no se construye de la noche a la mañana. Y menos con slogans en vísperas de elecciones.

martes, 28 de junio de 2011

STROESSNER, PERÓN Y LA ACTUALIDAD


Las historias de la eternidad
La comparación de gestos del kirchnerismo con el stronismo, por parte de Elisa Carrió, no solo es desafortunada sino hasta imprudente. Stroessner, el supremo dictador del Paraguay del Siglo XX, amaba inaugurar toda escuela, hospital o camino  que se fundara en el interior del país, palmotear a los campesinos (los que no conformaran Ligas Agrarias, claro está) y mostrarse como un hombre de campo, sencillo, como ese pueblo al que había decidido rescatar del peligro de “la subversión apátrida y sanguinaria del comunismo y sus aliados”. La liturgia de autopromoción era interminable como su propio mandato, y tan claustrofóbica como el mismo. En junio de 1974 ordenó la formación de dos cordones de alumnos que unieran el Aeropuerto Pte. Stroessner (hoy Silvio Pettirossi), ubicado en las afueras de la capital, con la Casa de Gobierno, en pleno centro de Asunción, para despedir a su amigo el General Perón, que al parecer fue a Paraguay a empezar a morirse. Dos hileras infinitas de guardapolvos blancos que simbolizaban, más que un progreso cifrado en el horizonte de claustros abiertos y posibilidades igualitarias, la voluntad de una permanencia eterna, ese estilo que, parafraseando a Borges, comparten tanto el deseo como los poderes totalitarios. Claro que Stroessner elegía a dedo, pero a dedo también mandaba encarcelar, torturar, matar y exiliar a cualquier opositor molesto que se le cruzaba (o creía que lo hacía) en el camino. Los altísimos niveles de corrupción económica vividos durante la dictadura, renovable cada cinco años como para cumplir con las formas democráticas y quedar presentable frente al resto del mundo, iban de la mano de la altísima corrupción moral. El reino de Stroessner estaba fundado en el miedo y el secreto, en la sospecha, la conspiración y la delación, en el crimen imperceptible de sentirse siempre en deuda y siempre en falta frente a un poder tan omnipresente como muchas veces, intangible. Todo el Paraguay funcionaba como una gigantesca cadena nacional, a través de la cual se moldeaban conciencias en estado de feliz brutalidad a fin de que el sometimiento se transformara, a fuerza de sangre y pedagogía, en una verdad establecida. Al fin y al cabo, Stroessner se sentía inmortal y esta inmortalidad no estaba cifrada en una temporalidad corporal. Tal vez la herencia más pesada del stronismo, junto con los masacrados y desaparecidos, sean precisamente esas estructuras sólidamente asentadas en la conciencia del pueblo, una naturalización de la corrupción en todos los órdenes de la vida y  elevada a la categoría de status y prestigio social. Una forma de vida instalada en el designio trágico del que no se podía escapar y en el que había que adoptar los valores de los verdugos no solo como forma de supervivencia sino como superación moral, personal y colectiva. Si Stroessner necesitaba a esos esclavos para visibilizar su condición de amo y señor del gran feudo que era Paraguay, esos esclavos terminaron por convencerse, con la supresión de generaciones de intelectuales mediante, de su rol de pueblo sometido a una voluntad superior, sin posibilidad alguna de transvalorarse y convertirse, él mismo, en material necesario y actor principal de la historia.

(Foto: Asunción 1974 / Museo Virtual del Paraguay)

viernes, 17 de junio de 2011

CONVOCATORIA REVISTA CONTRATIEMPO N° 3 (EDICIÓN IMPRESA)

ARTE, PENSAMIENTO Y POLÍTICA EN ARGENTINA
La 3 de Contratiempo sale en Septiembre

Está abierta la convocatoria para el envío de trabajos para el N° 3 de Revista Contratiempo (Edición impresa) "Arte, Pensamiento y Política en la Argentina"
Las condiciones de envío son las siguientes:

- Los textos deben ser inéditos (tanto en formato virtual como impreso).

- Deben implicar un trabajo de fondo. No se aceptan obras de ficción ni monografías académicas. La temática es interdisciplinaria, con eje en problemáticas argentinas.
- La cantidad de páginas es de 5 a 8, en formato A4, Times New Roman 12, interlineado sencillo
- Todos los trabajos son leídos por la Redacción. No se ejercen derechos sobre los mismos, ni se realizan evaluaciones, comentarios o críticas.

- Fecha de entrega: hasta el 30 de julio 2011


Para consultas e informes:
revistacontratiempo@fibertel.com.ar

domingo, 5 de junio de 2011

CINE / IRINA PALM: SEXO, MERCANCÍA Y SALVACIÓN


Sexo, mercancía y salvación

Lo más llamativo de Irina Palm no es lo que es capaz de hacer una persona por alguien que ama, y más aún tratándose de un hijo. Allí no habría muchas dudas, uno es capaz de cualquier cosa. Lo significativo de Irina Palm es cómo el destino se encarga, de alguna forma (bastante desagradable en este caso), de poner en perspectiva tanto la vida personal como la colectiva, relanzando a ambas a lugares inesperados. Maggi, eslabón indispensable cuando se creía un desecho inútil, consigue que la historia no se detenga. Y esto lo logra en ese instante en que el cuerpo adquiere su máxima expresión como mercancía en el negocio prostibulario. Pero lo que ejerce Maggi no es el comercio sexual convencional. No es su cuerpo a cambio de dinero. Es un fragmento del cuerpo del otro en contacto con un fragmento del suyo, reduciendo la transacción a su mínima expresión. Y nada más, no hay miradas, no hay diálogo, no hay roce de grandes superficies, no hay posibilidad de comunicación. Esta fragmentación llevada al límite de lo elemental a través de un dispositivo arquitectónico que organiza tabiques, agujeros y anonimato absoluto, economía aceitada de placer y beneficio con mínimo contacto, es la encargada de develarle a la mujer su propia ubicación dentro de la otra gran maquinaria social y económica, como lo es la miserable y grandiosa Londres de principios del siglo XXI. Ese miembro que se sacude y se exterioriza gracias a sus habilidades manuales la lleva, mucho más que el dinero que cobra, o en todo caso, interceptado por éste, a descubrirse en su propia fragmentación extrema, en su propia inconexión y a la vez, es ese mismo acto el que la reconecta a la vida. Ella al fin y al cabo sirve para algo, y para eso que sirve, superado el asco inicial, es precisamente lo que a esos hombres miserables (fragmentos también del mundo, al margen del poder económico, como el dueño de Sexy World, el cabaret donde Maggy trabaja) los devuelve a la vida. Es el sexo en su mínima expresión pero al final de cuentas, es el sexo descarnado que devela sus misterios y lanza, de golpe, a derrotados, enfermos, hipócritas, chismosos, trabajadores, desocupados, abyectos y honorables a otro lugar desde donde ella puede, por fin, renombrarlos y encargarse de su propio destino.